El camino hacia el Volcán Irazú es espectacular, esa tarde las nubes parecían formar un piso acolchado de algodón con el astro rey posado sobre él, daban ganas de correr sobre las nubes, levantarlo con un pie y hacer unas cuantas series con ese balón incandescente.
Observar el Sol a tus piel es extraño, casi siempre lo vemos sobre nosotros, pero imagina que se esconde en el horizonte y tu estás a más de dos kilómetros de altura, podrías sentirte fácilmente el dueño del mundo, sobre todo con un par de whiskys... bueno, eso es otro tema y ese día no fue el caso, solo me dejé llevar.
Entre los correos con actividades astronómicas que recibí estaban los de otra gran organización en Costa Rica, se trata de ALTAIR, en uno de sus correos estaban promocionando una salida de observación al Volcán Irazú.
Nos fuimos para allá mi esposa y este servidor, el correo que nos enviaron con información decía que debíamos ir preparados con buenos abrigos y ropa extra porque hacía bastante frío, como era una experiencia nueva para mi imaginé que podría ser como una de esas noches de baja temperatura en que te da algo de frío en los pies, entonces duermes con medias y te echas otra cobija y ya está... Empezamos a preocuparnos cuando una de las chicas que guiaba la actividad empezó a ponerse más y más chaquetas y pantalones conforme la microbus iba ganando altura durante el viaje.
No tomé fotos en el lugar pero si las hubiera tomado todas serían más o menos así, sin flash:
Absoluta oscuridad...
Resulta que nuestros ojos logran acostumbrarse a la oscuridad más o menos en 20 minutos, entonces las pupilas están lo suficientemente dilatadas y pueden captar más cantidad de luz, lo que hace que puedas observar más detalles de los cuerpos celestes a simple vista y en los telescopios, si de repente tomas una foto con flash las pupilas se contraen por la luz y debes esperar otros 20 minutos para que se acostumbren de nuevo a la oscuridad, así que, aunque me moría por dejarme un recuerdo, no quería morir lapidado por la multitud.
Nos dieron una charla de recorrido por las constelaciones, sus nombres e historia. La mitología es dueña de gran parte del cielo nocturno. Hay cazadores, doncellas, leones, osos, perros, barcos, un centauro, un escorpión e infinidad de figuras, muchas de ellas con historias entrelazadas que cuentan un sin número de leyendas.
La observación en los telescopios fue maravillosa, planetas, cúmulos de estrellas, nebulosas, en lo particular quedé sorprendido con Júpiter, aún hoy me sigue sorprendiendo y a veces creo que podría acabarse el mundo mientras lo observo. En telescopios modestos se ve un disco redondo y brillante con unos pequeños puntos de luz cercanos, esas luces son sus lunas, o satélites, para llamarlos como es debido.
Algo así:
Cuando se observa en telescopios más potentes puedes distinguir sus franjas atmosféricas, es simplemente asombroso, lo estás viendo con tus propios ojos, así es realmente, no era mentira... y aun más sorprendente, es el planeta más grande del Sistema Solar, cerca de mil veces el tamaño de la Tierra y se ve pequeño en la inmensa oscuridad.
Yo estaba muy emocionado esa noche, iba de un telescopio a otro.... pero el frío empezó a causar estragos, creo que solo habíamos llevado doble media, un abrigo, gorro, guantes y bufanda, pereciera suficiente, pero NO.
A pesar de eso logré soportar un poco más, había un señor haciendo astrofotografía, que por cierto, es todo un arte, fotografiar galaxias, nebulosas o cúmulos tiene su ¨toque¨ y hay que invertir un poco o mucho, no sé, luego les contaré un poco más sobre eso.
Los dedos de manos y pies se entumecieron, el aire frío congelaba los pulmones en cada inhalación, era terrible, Andrea se fue a meter al carro para no perder más calor y yo pensaba que no era posible que existiera en este país cálido y tropical un lugar tan exageradamente frío, solo esperaba que la gente que vive en lugares con temperaturas bajo cero se encontraran bien y pensé en organizar alguna actividad de beneficencia para llevarles café y chocolate calientes. Minutos después, calabaza, calabaza...
Dato de despedida: La Gran Mancha Roja de Júpiter es un remolino gigantesco comparable a una tormenta, fue observada por primera vez en el siglo XVII, eso quiere decir que tiene mas de 300 años de existir, su tamaño es tan grande que en ella podrían caber casi tres planetas como el nuestro.
Imagen de la Gran Mancha Roja de Júpiter tomada por la sonda espacial Voyager 1 de la NASA en el año 1979