Con esta publicación en mi Facebook el 3 de Enero de los corrientes nos fuimos muy emocionados ese día a Playa Tivives... sin saber lo que iba a suceder:
Salí del trabajo y nos pusimos en rumbo, según me indicó WAZE debíamos estar llegando a eso de las 10:00pm a Tivives, el sábado siguiente tenía que trabajar pero no importaba. Teníamos mucha confianza de encontrar allá al grupo Altair, que es una organización en Costa Rica que realiza actividades astronómicas, ellos habían confirmado que iban a estar observando la lluvia de meteoros. Yo llevaba mi telescopio, aunque las lluvias se pueden observar a simple vista podía ser una buena oportunidad para ver otras cosas, no sabía que observar porque era una de las primeras salidas formales de mi telescopio a trabajar, pero la idea era empezar a descubrir y a aprender.
Antes de las tragedias les cuento, una lluvia de meteoros no es más que restos de material de cometas o de meteoroides que quedan en el espacio y que cuando la tierra en su órbita alrededor del sol pasa por donde está este material, las partículas, que son del tamaño de un grano de arroz, entran a la atmósfera a gran velocidad y se encienden produciendo el espectáculo.
Al llegar al destino buscamos por todo Tivives a la agrupación pero no dimos con nadie, el cielo estaba despejado y maravilloso así que llevamos el carro cerca de la playa, saqué el telescopio y Andrea se tiró en la arena a ver la dichosa lluvia mientras yo, como dicen, mataba fiebre.
Era un poco complicado, no sabíamos exactamente hacia qué parte del cielo mirar, con ayuda de información en internet y la aplicación de una brújula en el celular nos hicimos una idea pero no era seguro.
Estábamos totalmente solos y mi esposa se asustó temiendo el ataque de algún loco maniático, o un grupo fundamentalista islámico, o de alguna tribu caníbal de la localidad, o de una orca asesina evolucionada con patas o de cualquier cosa, lo que sí era seguro es que algo iba a pasar, y pasó, no tal terrible pero pasó.
Al rato llegó un vehículo con varia gente, saludamos y estuvieron un rato en la playa, yo estaba feliz observando por mi telescopio aunque no había visto ningún meteoro. Andrea empezó a decir que teníamos que irnos porque era tarde y a mí en mi entusiasmo no me hizo nada de gracia. La gente que había llegado se fue y volvimos a quedar solos.
Después de hacer una mala cara tuve que acceder a la petición de retirarnos, nos subimos al carro y adelanté un poco para luego echar para atrás y ahí llegó la tragedia, el carro, que es un sedan se quedó atascado en la arena, en adelante todo fue una aventura para lograr sacarlo, estuve tirado en la arena de panza como una tortuga en desove sacando arena con las manos durante mucho tiempo, la marea subía y el tiempo pasaba más rápido de lo normal, cuando creí que era conveniente era hora de hacer un último intento y si no funcionaba debíamos ir a buscar ayuda lo más rápido posible.
Andrea metió reversa y aceleró mientras yo trataba de alzar el carro por la parte frontal para ayudarle a salir, funcionó, el carro salió y aunque estaba increíblemente agotado y lleno de arena de pies a cabeza me sentí muy aliviado. La próxima vez debo atender a tiempo los consejos de Andrea, o bueno ya veré.
No logré ver una sola estrella fugaz, el carro se quedó atascado y llegamos a casa casi a las cuatro de la mañana a dormir, como un zombie me levanté unas pocas horas después para ir trabajar.
Dato de despedida: Algunos investigadores creen que la lluvia de meteoros cuadrántidas proviene de los restos de un cometa observado por los chinos hace más de 500 años.
Antes de las tragedias les cuento, una lluvia de meteoros no es más que restos de material de cometas o de meteoroides que quedan en el espacio y que cuando la tierra en su órbita alrededor del sol pasa por donde está este material, las partículas, que son del tamaño de un grano de arroz, entran a la atmósfera a gran velocidad y se encienden produciendo el espectáculo.
Al llegar al destino buscamos por todo Tivives a la agrupación pero no dimos con nadie, el cielo estaba despejado y maravilloso así que llevamos el carro cerca de la playa, saqué el telescopio y Andrea se tiró en la arena a ver la dichosa lluvia mientras yo, como dicen, mataba fiebre.
Era un poco complicado, no sabíamos exactamente hacia qué parte del cielo mirar, con ayuda de información en internet y la aplicación de una brújula en el celular nos hicimos una idea pero no era seguro.
Estábamos totalmente solos y mi esposa se asustó temiendo el ataque de algún loco maniático, o un grupo fundamentalista islámico, o de alguna tribu caníbal de la localidad, o de una orca asesina evolucionada con patas o de cualquier cosa, lo que sí era seguro es que algo iba a pasar, y pasó, no tal terrible pero pasó.
Al rato llegó un vehículo con varia gente, saludamos y estuvieron un rato en la playa, yo estaba feliz observando por mi telescopio aunque no había visto ningún meteoro. Andrea empezó a decir que teníamos que irnos porque era tarde y a mí en mi entusiasmo no me hizo nada de gracia. La gente que había llegado se fue y volvimos a quedar solos.
Después de hacer una mala cara tuve que acceder a la petición de retirarnos, nos subimos al carro y adelanté un poco para luego echar para atrás y ahí llegó la tragedia, el carro, que es un sedan se quedó atascado en la arena, en adelante todo fue una aventura para lograr sacarlo, estuve tirado en la arena de panza como una tortuga en desove sacando arena con las manos durante mucho tiempo, la marea subía y el tiempo pasaba más rápido de lo normal, cuando creí que era conveniente era hora de hacer un último intento y si no funcionaba debíamos ir a buscar ayuda lo más rápido posible.
Andrea metió reversa y aceleró mientras yo trataba de alzar el carro por la parte frontal para ayudarle a salir, funcionó, el carro salió y aunque estaba increíblemente agotado y lleno de arena de pies a cabeza me sentí muy aliviado. La próxima vez debo atender a tiempo los consejos de Andrea, o bueno ya veré.
No logré ver una sola estrella fugaz, el carro se quedó atascado y llegamos a casa casi a las cuatro de la mañana a dormir, como un zombie me levanté unas pocas horas después para ir trabajar.
Dato de despedida: Algunos investigadores creen que la lluvia de meteoros cuadrántidas proviene de los restos de un cometa observado por los chinos hace más de 500 años.




